Citan los jóvenes al papa Francisco: "la indiferencia es un virus peligroso de nuestro tiempo". ¡Acostumbrarnos a la invasión del mal! No. Dios, que no quiere el mal sino la bondad y la vida, nos pide movilizar los corazones y luchar por el bien. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
En muchos momentos de la vida vemos situaciones de sufrimiento, injusticia o necesidad, pero la prisa, el miedo o la comodidad pueden llevarnos a la indiferencia.Sin embargo, permanecer indiferentes ante el dolor del otro es cerrar el corazón a lo que nos hace verdaderamente humanos: la compasión.
Cada persona carga sus dolores, y una actitud de solidaridad puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien.
No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero podemos elegir no ignorar lo que sucede a nuestro alrededor.
Ser sensibles al sufrimiento del prójimo es reconocer que todos estamos conectados, como hermanos y hermanas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento