Cuánto necesitamos no quedar atrapados en la "burbuja" de lo que oímos y vemos y sentimos (todo pasajero), olvidando que el amor de Dios circula en torno nuestro y solo lo percibimos si nuestro espíritu mantiene también encendido el amor. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Conservar la capacidad de asombro es reconocer la acción de Dios en las pequeñas y grandes cosas de la vida.El orgulloso cree saberlo todo y que nada puede sorprenderlo. Quien tiene un corazón humilde permanece abierto al misterio de Dios, se maravilla ante la creación, se alegra por el bien ajeno y reconoce que siempre hay algo nuevo que aprender.
Pidamos a Dios la gracia de no perder el encanto por la vida, por la fe y por las personas. Que, a ejemplo de María, sepamos guardar en el corazón las maravillas que Dios realiza, para que ese asombro se transforme en alabanza, gratitud y amor concreto.
Que Dios nos libre de la rutina que endurece el corazón. Que nunca perdamos la capacidad de maravillarnos con la vida y de estar agradecidos por todo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento