Que nadie entre nosotros se sienta excluido de llevar ese anuncio. Somos pobres criaturas, sí, pero hijos de Dios. Si con un poco fe miramos nuestro pasado, veremos cuánto Él nos ha cuidado. Anunciémoslo agradecidos. ¿O es que todo ha sido mérito nuestro? (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Quien experimenta este amor siente el deseo natural de compartirlo.
Cuando alguien vive así, su propia vida se convierte en un testimonio: en casa, en el trabajo, en la sociedad. Y muchas veces, la vida de quien ama habla más que mil palabras.
Anunciar el amor de Dios es permitir que el amor que recibimos de Él pase a través de nosotros para alcanzar a otras personas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento