Dar generosamente es lo que nos hace personas. Lo decía ayer el Papa León: "Ser persona significa percibirse a sí mismo como un don que hay que compartir, creciendo y madurando en la acogida, la reciprocidad y el servicio". (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Dar con generosidad es entregar un poco de nosotros mismos: nuestro tiempo, nuestra atención, nuestra escucha, nuestro cariño y nuestra disposición a servir.La verdadera generosidad nace de la comprensión de que todo lo que poseemos —talentos, oportunidades y recursos— puede ponerse al servicio del bien común.
Cuando damos con alegría, descubrimos que quienes más ganan somos nosotros. La generosidad amplía nuestra capacidad de amar, fortalece los lazos entre las personas y hace el mundo más humano y acogedor.
Al compartir lo que somos y lo que tenemos, construimos fraternidad y nos convertimos en instrumentos de la bondad de Dios en el mundo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento