Cuando nos llega el obstáculo o la complicación, sobre todo si no es culpa nuestra, mejor no afrontarlo precipitadamente. Recordando que "para quien ama a Dios todo sirve para su bien", con paz interior, aprovechar la oportunidad para madurar y crecer. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
En nuestro camino surgen dificultades, decepciones, pérdidas y situaciones que, a primera vista, parecen impedir nuestros sueños. Sin embargo, cada obstáculo puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, de aprendizaje y fortalecimiento de la fe.Dios no promete un camino sin dificultades, sino que asegura su presencia constante.
En lugar de preguntarnos: "¿Por qué me pasa esto?", podemos preguntarnos: "¿Qué quiere enseñarme Dios a través de esta situación?".
Jesús demostró que incluso la cruz, símbolo de sufrimiento y derrota, se convirtió en el camino a la victoria y la salvación.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento