Porque "se cree con el corazón", ¡qué "empresa" tan importante para nuestra fe y para que Dios viva entre nosotros, saber unir, callar, soportar...! No sirve bloquearse ante los defectos de los demás; sirve mantener el corazón entero, atento, conciliador. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La concordia comienza cuando dejamos de defender solo nuestro punto de vista y nos abrimos a comprender el del otro. No significa estar de acuerdo con todo, sino respetar, buscar puntos en común y crear caminos posibles para todos.
La concordia es un ejercicio de madurez y humildad. Requiere paciencia, empatía y valentía para ceder cuando sea necesario. Al final, la verdadera victoria no reside en tener razón, sino en preservar las relaciones, restaurar los lazos rotos y promover la paz donde hay división.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento