No solo cuando la miramos fuera de nosotros (los campos, el mar, las flores...), también cuando la sufrimos (somos naturaleza), en tantas cosas que "consideramos males y fuentes de sufrimiento", alabar al Creador, que está impulsándonos a mejorar, purificar, crecer... (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Alabar la Creación es reconocer que la vida es un don. Es dar gracias por el aire que respiro, por el agua que me sustenta, por la tierra que produce alimento. Es también asumir la responsabilidad de proteger lo que se me ha confiado.
Que, al mirar la naturaleza, sepa detenerme, contemplar y dar gracias. Y que mi alabanza no se quede solo en palabras, sino que se concretice en acciones de cuidado, respeto y gratitud.
Porque, al contemplar la naturaleza, mi corazón aprende a alabar no solo la Creación, sino también al Creador.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento