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PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo....

miércoles, 4 de marzo de 2026

Pasa palabra 4 de marzo de 2026 NO PERMANECER INDIFERENTES ANTE LA POBREZA

Aunque, gracias a Dios, no faltan buenos samaritanos que se ocupan de ello, ¿cómo olvidar a los millones de personas - familias, niños, adolescentes...- que no lejos de nosotros viven situaciones de extrema pobreza y exclusión social? (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La pobreza no es solo la ausencia de recursos materiales; a menudo, es la ausencia de oportunidades, de voz, de dignidad y de esperanza. Así como también puede ser la ausencia de Dios.
Ser indiferente es cerrar los ojos ante realidades que incomodan, es seguir adelante como si el dolor ajeno no tuviera nada que ver con nosotros.
No permanecer indiferente delante de la pobreza significa ver, sentir y actuar, incluso con pequeñas acciones. Es hacer nuestra parte para romper el ciclo de la invisibilidad.
Cuando la pobreza se vuelve "normal", algo esencial también se pierde en nosotros.
No permanecer indiferente, es elegir la compasión en lugar de la apatía, la responsabilidad en lugar de las excusas y la solidaridad en lugar del egoísmo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

martes, 3 de marzo de 2026

ENCUENTRO GOTAS DE ESPIRITUALIDAD CARISMA DE LA UNIDAD. LAS MATAS (MADRID) 30 DE ABRIL AL 3 DE MAYO 2026

PALABRA DE VIDA MARZO 2026 Para chicos/as

Pasa palabra 3 de marzo de 2026 DEJARSE TRANSFORMAR POR LA PRESENCIA DE DIOS

Que no se nos vaya la vida olvidando que somos imagen de Dios que se renueva (¡que debe renovarse!) cada día; somos "barro en manos del Alfarero". Adorarle es creer y admitir que nos moldea a través de cuanto nos sucede. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Muchas veces deseamos que Dios cambie las circunstancias, pero Él quiere, sobre todo, cambiar nuestros corazones. Su presencia reorganiza nuestras vidas desde dentro.
Cuando nos presentamos ante Dios con sinceridad, nuestros pensamientos se ajustan, el orgullo se debilita y los miedos desaparecen. Nada de esto ocurre de inmediato, pero es profundo.
La presencia de Dios no nos transforma por imposición, sino por convivencia. Así como cuando convivimos con alguien y terminamos asemejándonos a él, quien camina con Dios aprende a ver como Él ve, a amar como Él ama y a actuar como Él actúa.
Dejarse transformar es confiar en los planes de Dios y entregarse en sus manos.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

lunes, 2 de marzo de 2026

Pasa palabra 2 de marzo de 2026 RECOMENZAR

Por ejemplo, en la convivencia diaria y en todas nuestras relaciones. Cuando las diferencias, los modos de ser y opinar introducen entre nosotros bloqueos, distanciamientos, entonces, fieles al amor mutuo, toca recomenzar, comprender, tolerar... (Padre Manolo Morales o.s.a.).
En la práctica, casi siempre recomenzar es un pequeño pensamiento diferente, una elección más consciente, un paso firme en una nueva dirección.

Recomenzar es aceptar que fallamos, que nos cansamos, que cometimos errores y, aun así, elegir continuar.
No es repetir el mismo camino, sino seguir avanzando de una manera diferente.
Quien recomienza no vuelve al punto de partida. Regresa con experiencia y lecciones aprendidas.
Lo que salió mal puede convertirse en la motivación para lo que aún puede salir bien.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

domingo, 1 de marzo de 2026

PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026 PARA NIÑOS.

PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo. Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:

«Levantaos, no tengáis miedo»

El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio expresa la resurrección, y «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío (Mt 28, 10; cf. 28, 5). Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.

También a nosotros nos frenan nuestros miedos, las pruebas de la vida, situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.

«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, la depresión, la duda, la tentación... [...] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias... Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿dónde ha ido a parar el amor de Dios? [...] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas [...] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: es Jesús, que se hace presente [...] dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14, 33)[1].

«Levantaos, no tengáis miedo».

Quien ha vivido el encuentro con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. El testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos.

Cuenta una joven siria: «AI final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba muy preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. Intenté mantener la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, con los jóvenes con los que vivimos el evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas. Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. AI cabo de unos días pudimos reunirnos, y encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino emprendido. Conseguimos ayudar a más de 40 familias.

«Levantaos, no tengáis miedo».

Después de subir al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él, «[...] volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual».[2]

Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida»[3].

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida



[1] C. Lubich, Palabra de Vida agosto de 2002.

[2] Cf. Francisco, Ángelus, 16-03-2014.

[3] Ibid.