Cuando en nuestras sociedades reina la mucha palabra, el ruido y la confusión, es hora de recordar el valor de lo sencillo, lo cotidiano, los gestos que parecen insignificantes, pero que son los que construyen la convivencia y nos alumbran el camino. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La vida está compuesta por pequeños gestos, encuentros y detalles que muchas veces pasan desapercibidos. Una palabra amiga, una sonrisa o una sencilla actitud de cuidado pueden tocar el corazón de alguien.Estar atento a las pequeñas cosas es reconocer el valor de lo que parece simple e insignificante. Es percibir las necesidades de quien está a nuestro lado, agradecer por las pequeñas alegrías y acoger cada momento como una oportunidad para hacer el bien.
Cuando prestamos atención a los detalles, descubrimos que los grandes cambios comienzan con pequeñas acciones. El amor verdadero muchas veces, se manifiesta en las cosas más sencillas de la vida cotidiana.
Que sepamos mirar con mayor atención las cosas más simples y valorar cada pequeña oportunidad para sembrar el bien.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento