Sin embargo, permanecer indiferentes ante el dolor del otro es cerrar el corazón a lo que nos hace verdaderamente humanos: la compasión.
Cada persona carga sus dolores, y una actitud de solidaridad puede marcar una gran diferencia en la vida de alguien.
No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero podemos elegir no ignorar lo que sucede a nuestro alrededor.
Ser sensibles al sufrimiento del prójimo es reconocer que todos estamos conectados, como hermanos y hermanas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento