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PALABRA DE VIDA FEBRERO DE 2026. «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5).

El libro del Apocalipsis cierra el Nuevo Testamento. No es un texto fácil. El título significa  revelación , y el autor quiere dar a entende...

jueves, 5 de febrero de 2026

ENCUENTRO DIOCESANO DE FAMILIAS, Sábado 7 de febrero Colegio San Felipe Neri de Cádiz

Pasa palabra 5 de febrero de 2026 RESPETAR LAS LEYES DE DIOS

No sirve lamentarnos cuando vemos que en nuestras sociedades esas leyes no se cumplen. Sirve convertir ese lamento en oración (¡es nuestro mundo!), ser nosotros fieles, y "predicar" unidos con el ejemplo. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Las leyes divinas existen para guiar el corazón humano hacia el bien, la justicia y el amor. Ellas no nos aprisionan ni nos restringen; al contrario, nos liberan, porque nos apartan del egoísmo y nos conducen a la verdadera felicidad.
Cuando respetamos las leyes de Dios, aprendemos a servir más que a dominar, a amar más que a juzgar. Cada mandamiento se convierte en una invitación diaria a la conversión interior, ayudándonos a alinear nuestros pensamientos, palabras y actitudes con el plan de Dios.
Respetar las leyes de Dios, por tanto, es un acto de amor. Es responder a su cuidado con fidelidad, permitiendo que Él transforme nuestra vida en una señal de esperanza y luz para los demás.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

miércoles, 4 de febrero de 2026

Pasa palabra 4 de febrero de 2026 VER A TODAS LAS PERSONAS CON NUEVOS OJOS

Vamos a empezar modestamente por lo que tenemos cerca. ¿No es verdad que el roce diario de la convivencia deja ver en todos nosotros algún lado menos simpático? Sí, pero sabe el corazón que no amamos simpatías sino personas. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Ver a todas las personas con nuevos ojos es permitir que el corazón vuelva a aprender a ver con las enseñanzas del amor fraterno.
Tener nuevos ojos no significa negar la realidad, sino negarse a ser prisionero del prejuicio y de la indiferencia.
Cuando miramos a alguien con nuevos ojos, descubrimos que detrás de un gesto duro puede haber cansancio, que detrás del silencio puede haber un dolor oculto, e incluso un profundo deseo de ser amado y comprendido.
Tener nuevos ojos es recordar que nadie es solo su pasado, sus errores o su apariencia.
Cuando vemos a los demás con más bondad, algo dentro de nosotros también mejora.
El mundo no cambia de repente; sin embargo, cambia cada vez que alguien es visto con respeto, paciencia y esperanza.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

martes, 3 de febrero de 2026

PALABRA DE VIDA FEBRERO 2026 PARA CHICOS/AS

Pasa palabra 3 de febrero de 2026 LLEVAR LA FRATERNIDAD DONDE HAYA DIVISIÓN

La llevaremos solo si la cuidamos y cultivamos permanentemente en la mente y el corazón. Vernos todos como hermanos y hermanas, hijos de un único Padre, es tan revolucionario que solo con la gracia de Dios lo conseguiremos. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Llevar fraternidad donde hay división es elegir el camino más difícil y, quizás, el más necesario.
La división surge cuando el otro deja de ser visto como persona y se reduce a una idea, un error o un rótulo. La fraternidad comienza con el movimiento exactamente opuesto: mirar de nuevo, con más profundidad, y descubrir que somos hermanos.
Ser fraterno no se trata de estar de acuerdo con todo ni de borrar las diferencias. Es reconocer que, antes de cualquier opinión, hay una dignidad que no se pierde.
La fraternidad no gana discusiones; reconstruye relaciones.
Quizás no podamos unir a todos. Pero cada gesto fraterno, por pequeño que parezca, debilita la división.
Con la fraternidad, no solo construimos un mundo mejor, sino que anticipamos la vida de Dios Padre entre sus hijos e hijas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

lunes, 2 de febrero de 2026

Pasa palabra 2 de febrero de 2026 DETENERSE PARA CONFORTAR A LOS DEMÁS

No perdemos tiempo cuando paramos nuestra "carrera" para hacer esa llamada, escribir ese mensaje, hacer esa visita que conforta. La nuestra es una carrera de amor. En ella Dios "ensancha nuestro corazón" y la libertad de nuestro tiempo. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Nos apresuramos a cumplir tareas, responder mensajes, resolver problemas, y en este movimiento constante, a menudo pasamos junto a personas sin verlas realmente.
Detenerse no es perder el tiempo. Es crear espacio interior. Al detenernos, silenciamos el ruido interior y exterior, y solo entonces podemos percibir el dolor que no es expresado, la mirada cansada, el pedido de ayuda disfrazado de conversación común.
El consuelo no comienza con las palabras adecuadas, sino con la presencia genuina. Para eso, es necesario interrumpir nuestra agenda, nuestro ritmo, nuestro ego.
Detenerse también nos hace más humanos. Quien acepta que también necesita pausas comprende mejor a quien necesita apoyo. Así, consolar al otro se convierte en un acto de comunión.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento