Para que no se nos escape el valor que trae la adversidad, sea del tipo que sea. Irritarnos e impacientarnos orgullosamente es alejarnos de Dios y de los demás. Ser mansos no es debilidad. Debilidad es ser esclavos de nuestras pasioncillas. ¡Que Dios nos mira! (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Vivir la mansedumbre es elegir la fuerza que no hace ruido. Es comprender que no necesitamos responder a todo con dureza.La mansedumbre no es debilidad, es equilibrio. Es la capacidad de mantener el corazón sereno incluso cuando el mundo a nuestro alrededor está agitado.
Ser manso es responder con calma donde se espera agresividad, es actuar con sabiduría donde muchos reaccionarían impulsivamente.
La mansedumbre nace de la confianza interior, cuando sabemos quiénes somos y no necesitamos demostrar nada a nadie.
Vivir con mansedumbre es permitir que la gentileza guíe nuestras palabras y acciones. Es comprender que es posible ser fuerte sin perder la dulzura.
En el silencio de la mansedumbre, encontramos una de las formas más elevadas de vivir: la de permanecer siempre en paz.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento
Ser manso es responder con calma donde se espera agresividad, es actuar con sabiduría donde muchos reaccionarían impulsivamente.
La mansedumbre nace de la confianza interior, cuando sabemos quiénes somos y no necesitamos demostrar nada a nadie.
Vivir con mansedumbre es permitir que la gentileza guíe nuestras palabras y acciones. Es comprender que es posible ser fuerte sin perder la dulzura.
En el silencio de la mansedumbre, encontramos una de las formas más elevadas de vivir: la de permanecer siempre en paz.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento