Gracias a Dios, hay grupos, organizaciones, incluso sociedades que enseñan desde niños que "los lugares públicos son también nuestra casa", y que "la educación no se demuestra solo cuando alguien nos observa, se demuestra cuando nadie nos obliga" (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cada gesto cotidiano, desde el respeto por el medio ambiente hasta la moderación en el consumo, se convierte en un acto de cuidado. De esta manera, cuidar la Creación se transforma en un estilo de vida.
Cuando aprendemos a apreciar la belleza de la naturaleza, surge espontáneamente el deseo de protegerla. Cuidar el mundo exterior refleja cuidar nuestro mundo interior.
Finalmente, cuidar la Creación es un acto de justicia hacia los demás y las generaciones futuras. Nuestras decisiones de hoy construyen el futuro de quienes vendrán después de nosotros. Cuidar del planeta es, por lo tanto, un gesto de amor que soprepasa el presente y mira hacia el futuro.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento