Es que ahí, en el fondo de mi alma, Dios ha impreso su proyecto sobre mí, lo que debo ser, mi propia verdad. Y solo buceando en ese "interior" con humildad y franqueza, seré una persona libre y auténtica, y podré saciar el hambre de felicidad que todos sentimos. (Padre Manolo Morales o.s.a).
En medio de las preocupaciones de la vida, necesitamos encontrar momentos para volver a nuestro interior y reencontrarnos con Dios, que habita en nosotros.Cultivar la interioridad es alimentar el alma con la oración, el silencio, la Palabra, la gratitud y la confianza en Dios. Es permitir que Él ilumine nuestros pensamientos, sane nuestras inquietudes y fortalezca nuestro corazón.
Cuando nutrimos la vida interior, aprendemos a mirar el mundo con más serenidad y a las personas con más amor.
Que sepamos guardar silencio para escuchar a Dios, recogernos para encontrarlo y, fortalecidos por su presencia, salir al encuentro de los demás con un corazón renovado.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento