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PALABRA DE VIDA FEBRERO DE 2026. «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5).

El libro del Apocalipsis cierra el Nuevo Testamento. No es un texto fácil. El título significa  revelación , y el autor quiere dar a entende...

martes, 3 de febrero de 2026

PALABRA DE VIDA FEBRERO 2026 PARA CHICOS/AS

Pasa palabra 3 de febrero de 2026 LLEVAR LA FRATERNIDAD DONDE HAYA DIVISIÓN

La llevaremos solo si la cuidamos y cultivamos permanentemente en la mente y el corazón. Vernos todos como hermanos y hermanas, hijos de un único Padre, es tan revolucionario que solo con la gracia de Dios lo conseguiremos. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Llevar fraternidad donde hay división es elegir el camino más difícil y, quizás, el más necesario.
La división surge cuando el otro deja de ser visto como persona y se reduce a una idea, un error o un rótulo. La fraternidad comienza con el movimiento exactamente opuesto: mirar de nuevo, con más profundidad, y descubrir que somos hermanos.
Ser fraterno no se trata de estar de acuerdo con todo ni de borrar las diferencias. Es reconocer que, antes de cualquier opinión, hay una dignidad que no se pierde.
La fraternidad no gana discusiones; reconstruye relaciones.
Quizás no podamos unir a todos. Pero cada gesto fraterno, por pequeño que parezca, debilita la división.
Con la fraternidad, no solo construimos un mundo mejor, sino que anticipamos la vida de Dios Padre entre sus hijos e hijas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

lunes, 2 de febrero de 2026

Pasa palabra 2 de febrero de 2026 DETENERSE PARA CONFORTAR A LOS DEMÁS

No perdemos tiempo cuando paramos nuestra "carrera" para hacer esa llamada, escribir ese mensaje, hacer esa visita que conforta. La nuestra es una carrera de amor. En ella Dios "ensancha nuestro corazón" y la libertad de nuestro tiempo. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Nos apresuramos a cumplir tareas, responder mensajes, resolver problemas, y en este movimiento constante, a menudo pasamos junto a personas sin verlas realmente.
Detenerse no es perder el tiempo. Es crear espacio interior. Al detenernos, silenciamos el ruido interior y exterior, y solo entonces podemos percibir el dolor que no es expresado, la mirada cansada, el pedido de ayuda disfrazado de conversación común.
El consuelo no comienza con las palabras adecuadas, sino con la presencia genuina. Para eso, es necesario interrumpir nuestra agenda, nuestro ritmo, nuestro ego.
Detenerse también nos hace más humanos. Quien acepta que también necesita pausas comprende mejor a quien necesita apoyo. Así, consolar al otro se convierte en un acto de comunión.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

domingo, 1 de febrero de 2026

PALABRA DE VIDA FEBRERO 2026 PARA NIÑOS

PALABRA DE VIDA FEBRERO DE 2026. «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5).

El libro del Apocalipsis cierra el Nuevo Testamento. No es un texto fácil. El título significa revelación, y el autor quiere dar a entender las cosas últimas, el retorno de Jesús a la tierra, la derrota definitiva del mal y el surgimiento de un cielo nuevo y una tierra nueva.

En los años 81-96 d. C. hay persecuciones, y el clima de las comunidades cristianas es de miedo: ¿qué será de nosotros y del mensaje que se nos ha encomendado? ¿Por qué Dios no interviene?

En estas circunstancias, el autor es mandado al exilio por los romanos, a la isla de Patmos. Aquí tiene visiones y recibe la orden de escribirlas.

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

El libro del Apocalipsis quería dar esperanza a las comunidades: a pesar de que el presente es difícil y el futuro incierto, al final el bien triunfará y Dios hará nuevas todas las cosas.

También hoy, «hay muchas tragedias, noticias tristes antes ante las cuales corremos el riesgo de acostumbrarnos. […] Pero hay un Padre que llora con nosotros; que llora lágrimas de infinita y piedad por sus hijos… Un Padre que nos espera para consolarnos porque conoce nuestros sufrimientos y nos ha preparado un futuro distinto. Esta es la gran visión de la esperanza cristiana, que se dilata todos los días de nuestra existencia y nos quiere levantar»[1].

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

No podemos saber cuándo ni cómo sucederá esto, y es inútil querer indagar. Pero es seguro que ocurrirá.

«Las páginas finales de la Biblia nos muestran el horizonte último del camino del creyente: la Jerusalén del Cielo, la Jerusalén celestial, imaginada ante todo como una inmensa tienda en la que Dios acogerá a todos los hombres para habitar definitivamente con ellos (Ap 21, 3). Y esta es nuestra esperanza. Y ¿qué hará Dios cuando por fin estemos con Él? Tendrá una ternura infinita con nosotros, como un padre que acoge a sus hijos que durante mucho tiempo se han esforzado y han sufrido. «Esta es la morada de Dios con los hombres […] Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado […] ¡Mira que hago un mundo nuevo!» (21, 3-5). ¡El Dios de la novedad!»[2].

«Mira que hago nuevas todas las cosas»

¿Cómo vivir la palabra de vida de este mes?

«Esta nos asegura que nos encaminamos hacia un mundo nuevo que preparamos y construimos ya desde ahora. O sea, es todo lo contrario de una invitación a despreocuparnos y huir del mundo. De hecho Dios quiere renovarlo todo: nuestra vida personal, la amistad, el amor conyugal, la familia; quiere renovar la vida social, el mundo del trabajo, la educación, la cultura, el tiempo libre, la sanidad, la economía, la política…, en una palabra, todos los sectores de la actividad humana. Pero para ello necesita personas que dejen vivir en sí misma su Palabra que sean su palabra viva otro Jesús en sus ambientes»[3].

Alice, una joven cristiana, comprendió que seguir su vocación requería un cambio profundo para permitir a Dios actuar plenamente en su vida y hacerla nueva. Como un don inmenso, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la India. Allí saboreó una alegría auténtica y se sintió inmersa en la gracia de Dios, incluso en los momentos difíciles. Dedicó sus días a la oración, a la vida comunitaria y al servicio del voluntariado. Los niños del orfanato la impresionaron profundamente: aún sin poseer nada, mostraban un entusiasmo increíble y le enseñaron mucho de la vida. No fue un simple viaje, sino una peregrinación, un camino a base de «subidas y bajadas», en el que tuvo que «vaciar la mochila» y se encontró enriquecida y liberada

Augusto Parodi Reyes y el equipo de la Palabra de vida



[1] Francisco, Audiencia general, 23,08, 1917: Llamados a sembrar esperanza, Ciudad Nueva, Madrid 1917, pp. 154-155.

[2] Ibid., pp. 153-154.

[3] C. Lubich, Palabra de Vida de abril de 1989: Ead., Palabras de Vida/1 (1943-1990). Ciudad Nueva. Madrid 2020, p. 454.

Pasa palabra 1 de febrero de 2026 SER MANSOS

Es sabia la frase atribuida a Francisco de Sales: "se cogen más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre". La acritud y la ira es debilidad que aleja; la mansedumbre y la amabilidad es fuerza que acerca, une y construye. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Ser manso no es ser débil. Es tener la fuerza suficiente para no tener que demostrarle nada a nadie.
La mansedumbre nace del autocontrol: de la capacidad de elegir el silencio, cuando el orgullo exige una respuesta; de ofrecer paz, cuando el entorno pide confrontación. El manso siente el dolor, percibe la injusticia, pero decide no devolver con la misma moneda, tal como lo hizo Jesús.
Ser manso es caminar con firmeza y un corazón tranquilo.
Es saber quién eres, sin necesidad de alzar la voz.
Es confiar en que no todas las batallas deben librarse para ganarse.
En un mundo ruidoso, la mansedumbre es resistencia.
En tiempos de prisa, es sabiduría.
Y, a menudo, es en la mansedumbre donde se revela la verdadera fuerza.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

sábado, 31 de enero de 2026

Pasa palabra 31 de enero de 2026 EL AMOR VENCE AL TEMOR

Es una conquista de fe y humildad y una gracia del cielo adquirir un contacto vivo con Dios que nos permita confiar que todo lo malo nuestro se quema en su corazón de Padre. Y si le tememos, que no sea un temor servil, sino como se teme a un Padre. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
El temor surge cuando nos sentimos solos, amenazados o inseguros. Sin embargo, el amor nos recuerda que no caminamos solos.
Cuando acogemos el amor de Dios en nuestro corazón, el miedo pierde fuerza, porque descubrimos una presencia fiel que nos sostiene, guía y protege.
El amor vence al temor no negando las dificultades, sino dándoles sentido. Nos enseña a confiar incluso cuando no vemos el camino completo. Donde hay amor, el miedo no prevalece.
Vivir en el amor es elegir la valentía que nace de la fe. Es permitir que el amor sea más fuerte que la inseguridad.
En el amor encontramos libertad, esperanza y una vida plena.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento