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PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo....

domingo, 1 de marzo de 2026

PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026 PARA NIÑOS.

PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)

Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo. Una experiencia extraordinaria, cara a cara con Dios, que permite a su criatura conocerlo en su esplendor. El temor los ha hecho caer en tierra, pero Jesús los toca y les dice:

«Levantaos, no tengáis miedo»

El verbo levantarse es el mismo con el que el Evangelio expresa la resurrección, y «no temáis» son las primeras palabras que el Resucitado dirige a las mujeres junto al sepulcro vacío (Mt 28, 10; cf. 28, 5). Así pues, las palabras de Jesús, fuertes y claras son una decidida invitación a una vida nueva, que es posible para los discípulos con el toque de su mano.

También a nosotros nos frenan nuestros miedos, las pruebas de la vida, situaciones sin salida. No podemos contar solo con nuestras fuerzas para recuperar el impulso del testimonio, sino más bien con la gracia de Dios, que siempre nos precede.

«¿Quién no pasa por pruebas? Estas adquieren el cariz del fracaso, de la pobreza, la depresión, la duda, la tentación... [...] También da miedo la sociedad materialista e individualista que nos rodea, con guerras, violencia, injusticias... Ante estas situaciones puede insinuarse también la duda: ¿dónde ha ido a parar el amor de Dios? [...] Jesús ha entrado de verdad en cada dolor, ha cargado con todas nuestras pruebas [...] Él es Amor, y es propio del amor expulsar todo temor. Cada vez que nos asalte un miedo, que estemos agobiados por un dolor, podemos reconocer la verdadera realidad que se esconde ahí: es Jesús, que se hace presente [...] dejemos que entre en nuestra vida. Y luego, sigamos viviendo lo que Dios quiere de nosotros, lanzándonos a amar al prójimo. Descubriremos que Jesús es siempre Amor. Así podremos decirle, como los discípulos: “Verdaderamente eres Hijo de Dios”» (Mt 14, 33)[1].

«Levantaos, no tengáis miedo».

Quien ha vivido el encuentro con Dios en su vida queda fascinado por su presencia, tocado y curado por su Palabra. El testimonio de una comunidad cristiana acompaña en esta aventura divina y da ánimos para salir de uno mismo y reanudar el camino con Jesús y con los hermanos.

Cuenta una joven siria: «AI final del año pasado mi país vivió una situación muy difícil, y mi ciudad sufrió una ola de caos y de miedo. Estaba muy preocupada por mi familia, por mis amigos y por mí misma. Intenté mantener la esperanza en Dios, procurando ser fuerte a pesar de todo. Antes de estos sucesos, con los jóvenes con los que vivimos el evangelio, habíamos planificado varios proyectos de apoyo a familias necesitadas. Pero esta situación nos obligó a suspender temporalmente toda actividad. AI cabo de unos días pudimos reunirnos, y encontramos la fuerza y el valor los unos en los otros. Decidimos no dejarnos vencer por el miedo, poner nuestra confianza en Jesús y reanudar el camino emprendido. Conseguimos ayudar a más de 40 familias.

«Levantaos, no tengáis miedo».

Después de subir al monte con Jesús para encontrar a Dios y escuchar su voz, podemos descender con Él, «[...] volver a la llanura, donde encontramos a muchos hermanos que soportan penalidades, enfermedades, injusticia, ignorancia, pobreza material y espiritual».[2]

Como comunidad cristiana, también podemos sufrir y quedarnos confundidos, pero esta Palabra nos empuja a ponernos en movimiento juntos para llevar a todos «los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios y compartir la gracia recibida»[3].

Letizia Magri y el equipo de la Palabra de Vida



[1] C. Lubich, Palabra de Vida agosto de 2002.

[2] Cf. Francisco, Ángelus, 16-03-2014.

[3] Ibid.

Pasa palabra 1 de marzo de 2026 NO DESANIMARSE POR LOS FRACASOS

Pusimos todo nuestro empeño y las cosas no salieron. O hicimos  algo cuyo resultado ahora no vemos. Son situaciones que forman parte de la vida. Si las vivimos con humildad, Dios, en ellas, nos enseña. Somos siempre aprendices de la vida. (Padre  Manolo Morales o.s.a.).
Perder el coraje ante las caídas es comprensible, pero rendirse por culpa de ellas es abandonar nuestro proceso de crecimiento.
El coraje no es la ausencia de miedo, sino la decisión de continuar a pesar de él. Los fracasos revelan limitaciones, señalan ajustes necesarios y nos hacen más realistas, humildes y fuertes.
A quien se reconoce humildemente imperfecto, Dios lo capacita y ayuda a recorrer el camino de la perfección.
Cada intento fallido es como un paso invisible: puede ser que no parezca progreso, pero está mostrando cuál podría ser el siguiente paso.
Cuando el error se convierte en experiencia de aprendizaje, deja de ser motivo de renuncia y pasa a ser parte de la construcción de un proyecto.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

sábado, 28 de febrero de 2026

Pasa palabra 28 de febrero de 2026 QUERER EL BIEN DE LOS DEMÁS

Con amor desinteresado, con desprendimiento, con humildad. Contentos de que otros puedan querer también el bien para él (tal vez un ser querido). No tenemos por qué ser los exclusivos bienhechores. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Querer el bien de los demás, es salir de nosotros mismos y permitir que el amor guíe las intenciones de nuestro corazón. No se trata solo de hacer el bien, sino de desear sinceramente que el otro crezca, sea feliz y alcance su máximo potencial, incluso cuando no nos beneficie.

Querer el bien de los demás se expresa en acciones sencillas: una palabra de aliento, un gesto de cariño, en la capacidad de alegrarnos por los logros ajenos. A menudo, es también rezar y confiar a Dios lo que no podemos resolver.
Quien desea el bien de los demás camina en el amor. Y en este camino, descubre que el bien ofrecido nunca se pierde, sino que regresa al corazón como paz y sentido de la vida.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

viernes, 27 de febrero de 2026

Pasa palabra 27 de febrero de 2026 PONER EN DIOS TODAS LAS PREOCUPACIONES

Si no renovamos una y otra vez la fe y la convicción de que Dios cuida de nosotros, andaremos por esta vida solos con nuestras preocupaciones. Mejor vivir esa fe en común. Que el amor entre nosotros la sostenga y estimule: así seremos los mejores amigos de este mundo. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

Depositar todas nuestras preocupaciones en Dios no significa eludir nuestras responsabilidades, sino reconocer que hay límites para nuestras fuerzas y que no tenemos por qué cargar solos el peso de las dificultades.

Cuando entregamos a Dios aquello que nos preocupa, abrimos espacio para que la paz obre en nosotros.
La preocupación excesiva surge del deseo de tenerlo todo bajo control. Al confiar en Dios, aprendemos a soltar las riendas y a creer que Él nos cuida con amor.
Depositar nuestras preocupaciones en Dios es un ejercicio diario: en la oración, en el silencio del corazón, en la renuncia al miedo. Cada entrega fortalece la esperanza y nos ayuda a vivir el presente con más tranquilidad.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

jueves, 26 de febrero de 2026

Pasa palabra 26 de febrero de 2026 HUMILDAD

Solo con ver los desastres que produce la soberbia en la familia, la sociedad, el trabajo, la política... se concluye la urgente necesidad de la humildad: no creerse más que los demás, tonos respetuosos en palabras y actitudes... (Padre Manolo Morales o.s.a.).

La humildad no consiste en menospreciarse, sino en pensar menos en uno mismo. Quien es humilde no se disminuye, sino que se coloca en el lugar correcto: una criatura amada, dependiente de la gracia de Dios, siempre abierta a aprender.

Ser humilde es saber aceptar correcciones y reconocer los limites sin encerrarse en el orgullo.
La humildad nos libera de la comparación y de la necesidad de demostrar nuestro valor.
En la vida diaria, la humildad se revela en gestos sencillos: disculparse, agradecer, servir, aceptar el ritmo de los demás.
La humildad prepara el corazón para acoger la voluntad de Dios.
Quien camina con ella encuentra la verdadera grandeza, porque es en el corazón sencillo donde habita Dios.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

miércoles, 25 de febrero de 2026

Pasa palabra 25 de febrero de 2026 REZAR POR LA PAZ

Que no deje de ser esa una primera preocupación nuestra, la paz. Para Dios lo es: que sus hijos sigan viviendo bajo las fuerzas del mal, que continúen matándose unos a otros, y que pueblos enteros sufran la guerra bajo el dominio de algunos "semidioses". (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cuando oramos por la paz, no solo pedimos el fin de las guerras o la violencia visible, sino también la reconciliación de los corazones heridos, la sanación de las palabras duras y la sabiduría para elegir el diálogo en lugar de la confrontación.

La oración nos educa para la mansedumbre y nos recuerda que la verdadera paz es fruto del amor vivido en el día a día.
Rezar por la paz es comprometerse con ella. Es vigilar nuestras acciones, cultivar el perdón, sembrar la comprensión y rechazar las actitudes que generan división. La paz que pedimos en oración debe desbordar en nuestras acciones.
Que nuestra oración sea sincera y constante, para que la paz de Dios habite en nosotros y, a través de nosotros, llegue al mundo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento