¿Personas descartadas, marginadas, sin trabajo, sin horizonte, sin salida, como si no pertenecieran a la sociedad? Si no hemos conocido de cerca esas situaciones, es difícil hacerse idea. Pero son hermanos nuestros. Que no caigan en el olvido. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La cultura de la exclusión se manifiesta cuando cerramos los ojos, cuando juzgamos antes de conocer, cuando construimos muros entre nosotros. Ella crece en el silencio cómplice y en la indiferencia disfrazada de normalidad.
Optar por el camino opuesto es practicar la inclusión en la vida cotidiana: escuchar a quienes no tienen voz, acoger a quienes fueron heridos, dar espacio a quienes siempre fueron marginados.
No a la cultura del descarte es, en el fondo, un sí radical a la dignidad humana y a la construcción de una sociedad más justa, sensible y fraterna.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento