Valentía, porque puede resultar incómodo decir la verdad y ser verdaderos. Pero nos lo impone el amor y el respeto a los demás y a nosotros mismos. Cuando no es así, las relaciones son falsas, y Dios, que es la Verdad, no reina entre nosotros. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Decir la verdad no es solo una cuestión de sinceridad, sino de valentía.La verdad debe ir de la mano con la caridad. La valentía consiste en unir ambas, hablar lo que necesita decirse, pero con sensibilidad y con la intención de construir, no de destruir.
Hay una verdad que debemos decirnos a nosotros mismos: nuestras propias contradicciones. Esta confrontación interna es una de las más difíciles, pero también una de las más liberadoras.
En cada situación, podemos preguntarnos con sinceridad: "¿Qué es verdad aquí?" y "¿Cómo puedo expresar eso con amor?".
Tener el valor de decir la verdad es, en esencia, un acto de fidelidad, a Dios, a los demás y a uno mismo. Y es esta fidelidad, vivida día tras día, la que construye una vida sólida y pacífica.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento