Tantas situaciones nos exigen el desprendimiento y fiarnos del amor de Dios. Luego resulta que, si el águila "incitó a sus polluelos" a abandonar el nido y arrancar el vuelo, "extiende ahora sus alas, y los lleva sobre sus plumas". Y nos arrepentimos de no haber creído. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
En la parábola de los talentos (cf. Mt 25,14-30), el siervo que enterró el talento se dejó llevar por el miedo. Mientras los demás corrían riesgos, trabajaron y multiplicaron lo que recibieron, él prefirió la seguridad de la inercia y terminó perdiendo la oportunidad de crecer.
María, al oír el anuncio del ángel de que sería la madre del Salvador, no comprendió de inmediato cómo ocurriría este milagro, sin embargo, no dudó en decir que sí: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38).
Que Dios nos libre del miedo que nos paraliza y nos dé el valor de atrevernos a hacer el bien siempre.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento