Todo cuanto sucede en nuestros pueblos y ciudades nos llama a participar plenamente como ciudadanos. Y, si no llegamos físicamente, por ejemplo, en las desgracias, el corazón reza, se conmueve y admira la ola de solidaridad de nuestra buena gente. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Una ciudad mejor no depende solo de grandes proyectos o de decisiones tomadas por las autoridades. Comienza también en las pequeñas actitudes de cada persona.Muchas veces, esperamos que alguien haga algo para mejorar nuestra ciudad, pero olvidamos que nosotros también somos responsables de ella.
Cuando cuidamos una plaza, respetamos una fila, ayudamos a alguien que lo necesita o evitamos actitudes que perjudican al entorno, estamos contribuyendo a una convivencia más humana y armoniosa en nuestra propia ciudad.
Los pequeños gestos pueden parecer insignificantes cuando se realizan de forma aislada. Sin embargo, cuando muchas personas asumen la responsabilidad por el bien común, ellos adquieren una fuerza capaz de transformar la realidad de cualquier ambiente.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento