El alma, el espíritu, la vida interior, el amor "que no pasa nunca": que no se nos atrofien ni nos distraigamos, porque solo ahí reside la verdadera felicidad y el equilibrio psicológico y espiritual. Fuera de este mundo interior, más que vivir, vegetamos. (Padre Manolo Morales o.s.a.)
“Busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas estas cosas” (Mt. 6,33)En medio de las numerosas responsabilidades, compromisos y distracciones de la vida, es fácil perder de vista lo que realmente importa. Perseguimos muchas cosas y dejamos en segundo plano nuestra comunión con Dios, nuestra familia, nuestros valores y el cuidado de nuestra propia alma.
Las prioridades correctas producen paz, mientras que una vida desordenada genera ansiedad y desgaste.
Dar prioridad a lo esencial significa detenernos y evaluar dónde hemos invertido nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro corazón.
Cuando Dios está en el centro, las demás áreas encuentran dirección y equilibrio.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento