El que en una familia haya hijos peleados no se hablan entre sí, es un hecho que a la madre no se le irá de la cabeza. Somos Familia universal. ¿Habrá en nuestra jornada un momento (solos o en familia) para recodar tanto odio y tanta guerra, y rezar? (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Rezar por la paz es alinear el corazón con lo que deseamos ver en el mundo. La paz comienza como un susurro en nuestro interior, un pedido sincero para que la luz sea mayor que la oscuridad, para que el amor venza al odio, para que el perdón sane las heridas.
Cuando rezamos por la paz, no solo pedimos el cese de los conflictos externos, sino también que se calmen las tormentas internas.
Rezar por la paz es un acto de esperanza. Es creer que cada gesto de bondad, cada palabra de reconciliación y cada actitud de compasión tiene el poder de transformar la realidad que nos rodea.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento