¿Quién no pasa alguna vez por una prueba ("el se acrisola en el fuego"), un sufrimiento, incluso un tropiezo, un error? No necesitamos entonces jueces, sino comprensión, ayuda humilde...Tal vez sin muchas palabras. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cuando acogemos el dolor del prójimo con compasión, aligeramos su caminar y fortalecemos los lazos de fraternidad que nos unen.
No siempre podemos resolver los problemas de quienes sufren, pero podemos asegurarnos de que no enfrenten sus dificultades solos. La presencia, la escucha y la solidaridad tienen el poder de renovar la esperanza.
“Ayúdense mutuamente a llevar las cargas, y así cumplirán la Ley de Cristo.” (Gal. 6,2)
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento