Es a lo que estamos llamados: a experimentar que dentro de nosotros está todo en orden. Y que, si por fuera, intenta imponerse el disgusto, las malas caras, incluso la pendencia, sabremos "vencer el mal con el bien". Y rezaremos: "paz y bien". (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Esta paz que viene de Cristo es diferente de la paz que ofrece el mundo. No depende de la ausencia de problemas, sino de la certeza de que Dios tiene el control de todas las cosas.
Otra maravillosa promesa se encuentra en Filipenses 4,7 que dice que la paz de Dios sobrepasa todo entendimiento humano y guarda nuestros corazones y mentes. Esto significa que, incluso cuando no comprendemos lo que está sucediendo, Dios nos envuelve con su paz.
Que hoy podamos confiar más en Dios y sentir la paz que viene de lo alto.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento