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PALABRA DE VIDA ENERO 2026. «Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)

En la  Semana de oración por la unidad de los cristianos [1]   estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el ...

sábado, 10 de enero de 2026

Pasa palabra 10 de enero de 2026 COMUNICAR LA ALEGRÍA

Por amor a quien convive con nosotros, nos tocará muchas veces espabilar y superar nuestras tristezas. Porque necesitamos la alegría. Es un don de Dios que requiere nuestra correspondencia y el ejercicio vigilante de la fe. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La alegría que se comunica nace de la esperanza, de la confianza de que la vida tiene sentido y de que el bien puede florecer incluso en las circunstancias más sencillas.

Cuando compartimos la alegría, ofrecemos al otro un espacio para respirar.
Un gesto de acogida, una palabra sincera, una mirada atenta pueden renovar las fuerzas del cansancio. Esta alegría se ofrece con humildad, respetando el tiempo y el dolor de cada uno.
Comunicar alegría es también un acto de responsabilidad cristiana: reconocer que nuestras actitudes influyen en el ambiente que nos rodea.
Comunicar alegría es un servicio silencioso. Es sembrar luz sin esperar aplausos, confiando en que, en algún momento, esta luz, que viene de Dios, encontrará un corazón dispuesto a recibirla.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

viernes, 9 de enero de 2026

Pasa palabra 9 de enero de 2026 COMPARTIR LOS SUFRIMIENTOS DE QUIEN ESTÁ A NUESTRO LADO

Es el arte de saber acompañar a quien sufre. Estando cercanos, con un amor inteligente. Porque son momentos que exigen silencio y respeto, tiempos de gracia en que Dios puede decirnos algo. Y todos somos llamados a aceptar, crecer y madurar. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Compartir el sufrimiento del otro es una de las formas más profundas de respeto. No es invadir, no es ocupar el lugar de alguien, es acompañarlo.
He aprendido que nadie se fortalece viviendo aislado en su propio dolor. La vida, a veces, pesa demasiado para uno solo.
Por eso, cuando alguien a mi lado sufre, sé que mi papel no es ofrecer respuestas inmediatas, sino ofrecer presencia.
El dolor del otro me llama a salir de mí mismo, a ver más allá de lo cómodo, a recordar que el corazón humano también fue hecho para latir también por otros corazones.
Compartir el sufrimiento es un gesto silencioso, pero lleno de dignidad.
Y, en el fondo, sé que cuando tiendo la mano a alguien que sufre, es a mí mismo a quien estoy ayudando.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

jueves, 8 de enero de 2026

Pasa palabra 8 de enero de 2026 NO SER INDIFERENTES AL PRÓJIMO

La mirada comprensiva hacia los problemas de nuestro prójimo, puede sufrir el cansancio y llevar a desentendernos ("que se las arregle, que aprenda"...). No. El amor nos ha hecho deudores unos con otros de atención y cuidado. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

La indiferencia es una forma silenciosa de distanciamiento.

No duele con palabras ni con gestos, duele con la ausencia. Y puede ser una de las formas más crueles de abandono.
Cuando elegimos no mirar al otro, no escucharlo, no percibirlo, terminamos borrando una parte de él que existe en nosotros.
No ser indiferentes al prójimo no significa resolver todos sus problemas, sino significa no dejar que su dolor y alegría pasen desapercibidos. Es extender una mano cuando es posible, es ofrecer una palabra cuando es necesario, es estar presente con el corazón, incluso cuando no hay mucho que hacer.
En cada persona que se cruza en nuestro camino, hay un mundo entero pidiendo ser visto.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

miércoles, 7 de enero de 2026

Pasa palabra 7 de enero de 2026 SILENCIAR EL ORGULLO

"Tú, Señor, eres mi único bien.
No tengo ningún bien fuera de ti.
Eres mi único bien, no satisfaces mi avaricia ni mi orgullo".
Intentemos repetirlo a menudo. Intentemos repetirlo cuando las sombras oscurezcan nuestra alma o cuando el sufrimiento llame a nuestra puerta. Nos ayudará a prepararnos para nuestro encuentro con Él.
Chiara Lubich.
Una y otra vez. Porque le cuesta mucho callarse. Es un vicio el orgullo cuya raíz es difícil arrancar del todo. Pero aquieta tanto la humildad y nos reporta tanta paz ser humildes, que vale la pena ejercitarnos con paciencia y perseverancia. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

El orgullo habla fuerte, exige razón, crea muros, convierte el corazón en un campo de batalla. Nos convence de que ceder es debilidad, escuchar es derrota, cambiar es perder algo de nosotros.

Pero cuando se silencia el orgullo, se abre espacio para algo más grande: para la humildad que aprende, para la sabiduría que escucha, para la paz que llega sin hacer ruido.
Silenciar el orgullo es descubrir que la verdad no necesita de gritos, que el amor no se sostiene con terquedad y que la grandeza está más en el equilibrio que en la imposición.
Respirar hondo antes de responder, mirar y saber antes de juzgar, comprender antes de condenar. Eso es tener equilibrio y la ligereza de no tener máscaras, sin orgullo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

martes, 6 de enero de 2026

Pasa palabra 6 de enero de 2026 DEJÉMONOS ILUMINAR POR LA LUZ

La luz "larga" de una verdad grande "que haga grande y plena la vida". (No es prudente "viajar" con luces cortas): que Dios me sostiene y alumbra un futuro y unos horizontes que llenan el corazón. Es la fe. ¿Nos ayudamos a mantenerla encendida? (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Esta frase nos invita no solo a recibir la Luz, sino a permitir que nos transforme.

La Luz Divina no fuerza, no invade, no exige. Se ofrece.
Somos nosotros quienes podemos abrir una brecha en nuestra alma para que entre, a través de la humildad, de la fe, de la escucha y de la sinceridad de nuestro corazón.
Cuando nos dejamos iluminar por la Luz, la inquietud encuentra reposo, lo que es confuso comienza a organizarse, lo que es pesado se suaviza, la herida se convierte en un camino de sanación, lo que es orgullo se rinde a la humildad.
Dejarse iluminar es permitir que Dios, o la presencia sagrada que cada uno reconoce, toque nuestras intenciones antes que nuestras acciones, y toque nuestro mirar antes de juzgar.
Es un movimiento de adentro hacia afuera: primero la Luz nos llena, luego se desborda a través de nuestras actitudes.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

lunes, 5 de enero de 2026

Pasa palabra 5 de enero de 2026 ACERCARSE A CADA PERSONA CON CORAZÓN SINCERO

Un corazón sincero es una luz. Ojalá la vida nos rodee de relaciones sinceras. Porque ello nos ayudará a vivir en la luz, a no mentirnos a nosotros mismos, a asumir "nuestra verdad", lo que Dios quiere que seamos. ¡Dios bendiga amistades así! (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La sinceridad de corazón crea un ambiente de confianza. Permite que nuestros gestos tengan peso, que nuestras palabras encuentren resonancia en el otro y que nuestras intenciones se perciban sin distorsiones. Es en este terreno que los vínculos se fortalecen y que los malentendidos se disuelven.
Cuando el corazón es sincero, cada encuentro, breve o largo, tiene valor. E incluso cuando las relaciones no prosperan como imaginamos, sabemos que dejamos algo verdadero en el mundo que nos rodea, algo que resuena y transforma de manera invisible.
Acercarse a cada persona con un corazón sincero es un camino de autenticidad que nos hace más hermanos.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento

domingo, 4 de enero de 2026

Pasa palabra 4 de enero de 2026 LA PROXIMIDAD NOS IMPULSA A LA UNION CON DIOS

"A medida que los rayos se acercan al sol, se acercan entre sí. Cuanto más nos acercamos a Dios , cumpliendo cada vez con mayor perfección su divina voluntad, más nos acercamos unos a otros hasta que todos seamos UNO."
Chiara Lubich.
Cuando, preocupados por un familiar o una persona amiga que dice no tener fe, consuela saber que, si esa persona está siempre disponible para ayudar al prójimo y manifestarle amor, eso le hace sensible para encontrar a Dios. (Padre Manolo Morales o.s.a.).

El amor fraterno no es un camino paralelo al amor de Dios, sino el camino mismo que nos lleva a Él.
La convivencia con los hermanos nos desafía, nos moldea y nos purifica. Nos invita a practicar la paciencia, el perdón y la generosidad. Y, en este ejercicio, crecemos interiormente. Descubrimos que la unión con Dios no es solo individual: también es comunitaria, porque Dios está presente en los vínculos que construimos.
Acoger al hermano es acoger a Dios. Amar al hermano es amar a Dios, y permitir que el corazón se habra al otro, es preparar un espacio donde Dios pueda habitar plenamente.
Por lo tanto la proximidad con los hermanos, no solo nos humaniza, sino que nos diviniza. Aproximarse al otro, es aproximarse a Dios mismo, que se revela en la comunión, en el compartir y en la unidad.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento