No tengo ningún bien fuera de ti.
Eres mi único bien, no satisfaces mi avaricia ni mi orgullo".
Intentemos repetirlo a menudo. Intentemos repetirlo cuando las sombras oscurezcan nuestra alma o cuando el sufrimiento llame a nuestra puerta. Nos ayudará a prepararnos para nuestro encuentro con Él.
Chiara Lubich.
Una y otra vez. Porque le cuesta mucho callarse. Es un vicio el orgullo cuya raíz es difícil arrancar del todo. Pero aquieta tanto la humildad y nos reporta tanta paz ser humildes, que vale la pena ejercitarnos con paciencia y perseverancia. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Pero cuando se silencia el orgullo, se abre espacio para algo más grande: para la humildad que aprende, para la sabiduría que escucha, para la paz que llega sin hacer ruido.
Silenciar el orgullo es descubrir que la verdad no necesita de gritos, que el amor no se sostiene con terquedad y que la grandeza está más en el equilibrio que en la imposición.
Respirar hondo antes de responder, mirar y saber antes de juzgar, comprender antes de condenar. Eso es tener equilibrio y la ligereza de no tener máscaras, sin orgullo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento