Desarmada, porque intentamos llevar un corazón reconciliado, libre de rencorcillos; desarmante, porque, tratando a las personas con respeto y cordialidad, les "invitamos" silenciosamente a desarmarse de la violencia en palabras y actitudes. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La verdadera paz no se impone, se ofrece, como quien extiende la mano sin exigir nada a cambio.
Una paz desarmada es aquella que no se basa en amenazas, miedos ni controles, como hacen los líderes de naciones consideradas poderosas.
Una paz desarmante, en cambio, transforma con el ejemplo: su dulzura desmantela defensas, su diálogo desmoviliza hostilidades, su respeto neutraliza la agresión.
La paz desarmada y desarmante no es solo la ausencia de conflicto, sino una invitación a que cada uno sea fuente de reconciliación, constructor de puentes, guardian de gestos sencillos que sustentan la vida en común.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento