Él siempre es misericordioso con nosotros. Nunca debemos dudar de esto, aunque fallemos cien veces al día."
Chiara Lubich.
Parece absurdo mirar con benevolencia a quien está haciendo el mal. ¡Y son tantos! Pero, si de lo que se trata es de desear el bien, aplicar la justicia a quien obra mal es aplicar el bien. Lo importante es que en nuestro corazón reine siempre el amor. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cuando cultivamos la benevolencia en nosotros, en lugar de reaccionar inmediatamente a lo que vemos: irritaciones, defectos, gestos bruscos, buscamos ver al ser humano que existe detrás de estas capas. Esto nos permite reaccionar con más serenidad, compasión y madurez.
La benevolencia también nos devuelve algo precioso: la paz. Porque al suavizar nuestra mirada para el otro, también suavizamos el peso que llevamos dentro.
Que podamos, entonces, practicar esta mirada generosa, que acoge sin medir, que comprende sin exigir, que ilumina sin cegar. Porque cada pequeño gesto de benevolencia es una semilla plantada en el suelo de la convivencia humana y una invitación a que el amor de Dios se manifieste en medio de nosotros.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento