Tienen esos bienes una finalidad social; los hemos recibido para administrarlos en bien de los demás, no egoístamente, solo en beneficio propio. Somos servidores unos de otros en los planes del Creador, por tanto, siendo siempre austeros, sencillos, honestos. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Todo lo que tenemos es un don y una responsabilidad. Los bienes materiales no deben ocupar el lugar de Dios ni atar nuestro corazón, sino servir a la vida y al bien.Usarlos con sabiduría, sencillez y generosidad es reconocer que somos solo administradores de aquello que hemos recibido. Sepamos evitar el desperdicio, compartir con quien necesita y hacer de nuestros bienes instrumentos de amor y solidaridad.
Nuestros bienes materiales pueden ser considerados como un capital de Dios, y nuestros bienes intelectuales y espirituales como una concesión de Dios para que Él llegue a los demás a través de nosotros.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento