Soñamos hoy con una fraternidad universal. Pero ¿es posible hermanarnos sin creer que "un Dios Padre nos ha amado el primero"? La respuesta de S. Agustín: "Nos hiciste, Señor para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti". (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Centrarse en lo esencial es aprender a distinguir lo que es verdaderamente importante de aquello que solo ocupa nuestro tiempo y atención.Lo esencial está muchas veces, en las cosas sencillas: amar, servir, perdonar, agradecer, cuidar a las personas que caminan con nosotros y hacer el bien cuando tenemos la oportunidad.
Jesús nos invita a no perdernos en lo secundario, sino a situar el amor en el centro de nuestras decisiones. Cuando tenemos lo esencial ante nuestros ojos, somos capaces de afrontar las dificultades con mayor serenidad y tomar decisiones más coherentes con aquello en que creemos.
Centrarse en lo esencial es vivir con el corazón centrado en aquello que realmente da sentido a la vida: el amor.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento