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PALABRA DE VIDA OCTUBRE DE 2026. «No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto» (Ex 22, 20)

La Palabra de vida de este mes está tomada del Éxodo, que relata las condiciones desesperadas de los israelitas en Egipto. Oprimidos y reduc...

jueves, 1 de octubre de 2026

PALABRA DE VIDA OCTUBRE DE 2026. «No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto» (Ex 22, 20)

La Palabra de vida de este mes está tomada del Éxodo, que relata las condiciones desesperadas de los israelitas en Egipto. Oprimidos y reducidos a esclavos, claman al cielo pidiendo ayuda. Dios decide intervenir, y elige a Moisés como enviado suyo. Después de la liberación tiene lugar la ceremonia que sella la Alianza entre Dios e Israel en un documento llamado «Código de la Alianza» (Ex 20-23), aceptado por todo el pueblo (cf. Ex 24) y cuya parte más conocida son los diez mandamientos. A estos se añaden otras prescripciones y leyes de diverso tipo, relacionadas con el evento extraordinario de la liberación. La frase de este mes proviene de este patrimonio de normas de vida y de comportamiento.

«No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto».

El extranjero es una de las categorías preferidas por Dios, pues está entre los más vulnerables, como el pobre, el huérfano y la viuda. Esta norma apela ante todo a la memoria de todo lo que vivieron los israelitas siendo esclavos en Egipto. La intervención poderosa de Dios en el Éxodo se reproduce continuamente en el Antiguo Testamento, como un evento que el pueblo ha de tener siempre presente, que se repite de diversos modos en cada generación

Este mandamiento apela a la empatía: ponerse en el lugar de los demás ayuda a comprenderlos y a entender qué necesitan. A quien ha pasado por una experiencia difícil le resulta más fácil identificarse con el dolor del otro. Pero en el Antiguo Testamento no se trata solo de una experiencia humana: el primero en dar ejemplo de lo que significa entrar en la situación de los demás es Dios mismo. 

«No maltratarás al forastero, ni le oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto»

¿Cómo poner en práctica esta Palabra de vida? Podríamos preguntarnos: ¿me he sentido alguna vez extranjero, no aceptado, no acogido, incomprendido, fuera de lugar? ¿Qué he aprendido de estas situaciones? ¿Quién es para mí el extranjero y quién es para Dios? ¿Cómo puedo acogerlo sin reservas, tal como hace el Señor con nosotros? ¿Qué puedo hacer concretamente? Escribe Chiara Lubich: «Con un Dios que no hace distinción entre las personas, ¿cómo no grabarse en el corazón la fraternidad universal? Como hijos del mismo Padre, podemos descubrirnos hermanos y hermanas de cada hombre y mujer con quien nos relacionamos. Por lo tanto, si somos todos hermanos y hermanas, debemos amar a todos, empezando por quienes tenemos al lado, sin detenernos. Así, nuestro amor no será platónico y abstracto, sino concreto, a base de servicio. Un amor capaz de ir al encuentro del otro; de entablar un diálogo, de identificarse con sus situaciones de necesidad, de asumir sus cargas y preocupaciones. Hasta que el otro se sienta comprendido y acogido en su diversidad y libre de expresar toda la riqueza que lleva consigo»[1].

Cuenta Maryam, una joven paquistaní: «En un local, vi cómo el propietario le negaba un té a una señora mayor. Yo solo llevaba unas rupias, pero me parecía que debía ayudarla, así que me acerqué al dueño y le dije que yo pagaría. Primero me miró dubitativo, pero después sonrió y me dijo: "No es justo. Si una cliente está dispuesta a poner lo poco que tiene para preocuparse por ella ¡cuánto más generoso debería ser yo como propietario! Para mí es más fácil darle una taza de té gratis que dejar que pagues tú". Fue una experiencia fuerte. Procurando amar a la señora y al propietario, he visto que un simple gesto de amabilidad puede abrir el corazón de otra persona».

Augusto Parody Reyes y el equipo de la Palabra de Vida

 



[1] C. Lubich, Palabra de vida de mayo de 2006: Palabras de Vido/2 (1991-2006) (cd. F. Clardi), Ciudad Nueva, Madrid 2026, p. 351.