Cuando en nuestras sociedades se fomenta la pelea, la confrontación y el resentimiento, nuestra respuesta de paz es ser fieles a la vocación que Dios ha puesto en el corazón y en la mente de todos: amar de manera auténtica y ser plenamente sinceros y verdaderos. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Para saber qué hacer, recuerdo el inicio de la oración de Francisco de Asís: "Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, que yo lleve el amor; donde haya ofensa, que yo lleve el perdón; donde haya discordia, que yo lleve la unión..."
Aquello que puedo evitar cuando quiero ser instrumento de paz es una lista interminable de cosas, pero se resume en algunas fundamentales: no tomar partido según las emociones, sino según la verdad y la justicia; no faltar nunca a la caridad; no exponer los defectos de los demás.
Por último, Dios mismo me sugiere qué hacer ante una controversia: llevar amor a ambas partes y dejar que sea Él quien actúe a través de mí.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento