¡Cómo cuesta, a veces, entendernos! ¡Somos tan distintos! Gracias a Dios. Ello exige el esfuerzo constante de la sinceridad mutua, la compresión, la humildad, la comunión... Así nos perfeccionamos, maduramos, crecemos en humanidad. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La tolerancia es importante porque favorece la convivencia.
El diálogo es importantísimo porque favorece el enriquecimiento recíproco a través de las diferencias.
La comunión es fundamental porque nos hace una sola cosa.
En realidad, la tolerancia y el diálogo son peldaños que nos llevan a la comunión y, después, a la unidad.
La comunión perfecta es aquella que tiene como base la caridad, el amor mutuo.
La comunión no se reduce solo a lo material, sino que engloba los talentos, las aptitudes, el tiempo, el trabajo, la escucha, la oración; en fin, todos los aspectos de la vida.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento