Que no se nos vaya la vida olvidando que somos imagen de Dios que se renueva (¡que debe renovarse!) cada día; somos "barro en manos del Alfarero". Adorarle es creer y admitir que nos moldea a través de cuanto nos sucede. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Muchas veces deseamos que Dios cambie las circunstancias, pero Él quiere, sobre todo, cambiar nuestros corazones. Su presencia reorganiza nuestras vidas desde dentro.
Cuando nos presentamos ante Dios con sinceridad, nuestros pensamientos se ajustan, el orgullo se debilita y los miedos desaparecen. Nada de esto ocurre de inmediato, pero es profundo.
La presencia de Dios no nos transforma por imposición, sino por convivencia. Así como cuando convivimos con alguien y terminamos asemejándonos a él, quien camina con Dios aprende a ver como Él ve, a amar como Él ama y a actuar como Él actúa.
Dejarse transformar es confiar en los planes de Dios y entregarse en sus manos.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)
Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo....
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...
-
Oración de Chiara Lubich: Te quiero no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiera esta palabra, tampoco porque la fe m...