Es la palabra el vehículo de la comunicación entre nosotros. Merecemos todos hablarnos con responsabilidad sobre lo que decimos. Ni a Dios ni a nosotros agrada que se nos hable al tuntún, sin pensar, tal vez sin el debido conocimiento del asunto. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Muchas veces, hablamos sin pensar y después nos damos cuenta que aquello no sirvió de nada, hirió a alguien o nos causó inquietud en el corazón. Por lo tanto, aprender a evitar las palabras innecesarias es un camino de sabiduría que promueve la paz.Nuestro discurso debe ser sencillo y sincero, que nace del amor. Hablar menos y con más sentido ayuda a preservar la armonía y evita arrepentimientos. Que nuestro sí, sea sí y nuestro no, sea no. (Cf. Mt 5,37)
Es importante y fundamental usar las palabras para construir unidad, recordando que el silencio, cuando se vive con amor, puede ser tan valioso como hablar.
Cuando aprendemos a evitar las palabras innecesarias, preservamos la paz interior y creamos a nuestro alrededor un ambiente más sereno y lleno de amor.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento