Empezando por mí mismo/a, no siendo duro/a sino comprensivo/a con mis fallos, que sirvieron para aprender, no para castigarme hoy. Y en la convivencia ¡cuántas ocasiones de perdonarnos! Todo para vivir libres y con paz interior. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Practicar el perdón no significa olvidar lo sucedido ni fingir que el dolor no existió. Significa elegir no alimentar el resentimiento y permitir que el amor sea más grande que la ofensa.
Muchas veces esperamos a que el otro cambie o pida disculpas para perdonarlo. Sin embargo, el perdón comienza en nuestro interior, cuando decidimos no dejar que el resentimiento guíe nuestros pensamientos y acciones.
Que Dios nos conceda la gracia de perdonar y de pedir perdón cuando sea necesario, para que vivamos relaciones más fraternas y llenas de paz.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento