Si Dios "cuenta el número de las estrellas y a cada una la llama por su nombre", ¡de qué forma tan íntima nos conocerá Quien no nos creó "en serie", sino como la madre que engendra a cada hijo y es querido por ella! Ese Amor es nuestro valor infinito. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Valorar la singularidad del otro es mirar más allá de las apariencias, acoger las diferencias y reconocer que todos tienen algo especial que ofrecer. Cuando dejamos de comparar y empezamos a apreciar, construimos relaciones más auténticas y humanas.
Cada persona puede contribuir, a su manera, a hacer del mundo un lugar un poco mejor.
Es importante reconocer el valor de cada persona, respetar sus diferencias y acoger con gratitud la riqueza que cada uno aporta a nuestra vida.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento