Cuanto más seamos capaces de sonreír y cantarle a la vida más allá de nuestros problemas y penillas (¡y cómo ayuda Dios!), más felices seremos y más elevaremos el tono de esta humanidad a la que sobran motivos para la tristeza y el pesimismo.(Padre Manolo Morales o.s.a.).
Estar al lado de alguien no solo significa acompañarlo en su dolor, sino también celebrar sus logros, sonrisas y momentos felices.Quien aprende a alegrarse con el bien del prójimo supera la envidia, el egoísmo y la indiferencia.
La alegría compartida se multiplica, y cuando alguien se da cuenta de que su felicidad es acogida y no juzgada, se siente doblemente amado.
Participar en la alegría del otro es reconocer la acción de Dios en la vida de las personas y dar gracias junto con ellas.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento