No podremos seguramente evitárselo, ni tal vez aliviarlo, pero siempre será posible acompañar, hacerse sentir, tratando con amor inteligente de acertar la manera, la que necesita la persona. Que nadie sufra solo, que la soledad es dolor añadido. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
No siempre tendremos respuestas para el sufrimiento de las personas, pero podemos ofrecer compañía, respeto y cuidado.
Podemos tener un corazón más compasivo, capaz de percibir las lágrimas ocultas y las necesidades silenciosas.
“Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran” (Rom. 12,15)
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento