Sin abrumarnos con excesivas amabilidades, con respeto e inteligencia. Dios no quiere que convivamos dando por supuesto que nos queremos. Qué duda cabe que el amor se vuelve cómodo, y la vida común deja de percibir los frutos del Espíritu. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Nosotros también estamos llamados a amar de esta manera.
El amor que se queda solo en la intención no tiene poder transformador. El amor que se convierte en presencia, servicio y entrega lleva a Cristo a los demás, así como María llevó a Jesús a casa de Isabel.
Que tengamos un corazón como el suyo, siempre dispuesto a amar concretamente.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento