Si "de la abundancia del corazón habla la boca", quiere decirse que es ahí, en el corazón, donde hemos de trabajar el amor y el cuidado; para no ser impulsivos, alimentar juicios sin fundamento, etc. Un corazón vacío generará siempre palabras vacías. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Es importante ser cuidadoso con lo que decimos, eligiendo nuestras palabras con prudencia, caridad y verdad.Cuando cultivamos un corazón vuelto hacia Dios, nuestras palabras tienden a reflejar bondad, respeto y sabiduría. Antes de hablar, vale la pena preguntarse: ¿Es verdad lo que voy a decir? ¿Es necesario? ¿Es útil? ¿Lo diré con amor?
Que podamos usar bien el don de la palabra, para que nuestras conversaciones sean instrumentos de paz, fraternidad y amor.
“No salga de sus bocas ni una palabra mala, sino la palabra que hacía falta y que deja algo a los oyentes.” (Ef. 4,29)
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento