"Paz y bien" saludan los amigos de San Francisco. Cuando vamos "armados" con esa energía, nuestros ojos adquieren la agudeza y la penetración que nos hace capaces de ver y detectar el bien incluso en medio del mal y la obscuridad. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Quien desea seguir el camino de Dios está llamado a reconocer, valorar y promover el bien dondequiera que se encuentre.Cuando aprendemos a ver lo bueno, nuestro corazón se vuelve más sereno, más esperanzado y más capaz de amar.
Jesús nos enseñó que un buen árbol produce buen fruto. Al valorar el bien, nos animamos a producir también frutos de bondad, misericordia, justicia y paz. En lugar de centrarnos únicamente en los defectos de los demás, somos invitados a percibir la semilla de Dios presente en cada persona y en cada situación.
El bien, por pequeño que parezca, tiene el poder de transformar y acercar el mundo al Reino de Dios.
“No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien.” (Rom. 12,21)
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento