Aun luchando por encontrar hoy el mínimo de bienestar que nos permita ser felices, cunde el desaliento cuando las cosas se tuercen. La esperanza abre el horizonte para todos: Está Dios queriendo nuestra felicidad, y llegará. (Padre Manolo Morales o.s.a.)
Antes de su pasión y muerte, Jesús hizo una oración al Padre, que llegó a ser conocida como su testamento. Esta oración fue completamente validada con su resurrección. Por eso, desde aquel día, vivimos un tiempo de esperanza, la esperanza de la unidad.
Y todos están llamados a vivir en unidad, porque Jesús oró por todos, pidió que todos seamos una sola cosa en Él, con el Padre.
Incluso ante la tragedia de la guerra, ante las catástrofes naturales, ante las divisiones, todavía vivimos un tiempo de esperanza, porque somos muchos los que creemos en la unidad y damos la vida para que esto suceda.
El tiempo de la esperanza está en el corazón de cada persona que une su dolor al dolor del Crucificado para que la redención del mundo se haga realidad.
¡Yo creo! Vivo por la unidad. Yo vivo un tiempo de esperanza.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento