La mirada comprensiva hacia los problemas de nuestro prójimo, puede sufrir el cansancio y llevar a desentendernos ("que se las arregle, que aprenda"...). No. El amor nos ha hecho deudores unos con otros de atención y cuidado. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
No duele con palabras ni con gestos, duele con la ausencia. Y puede ser una de las formas más crueles de abandono.
Cuando elegimos no mirar al otro, no escucharlo, no percibirlo, terminamos borrando una parte de él que existe en nosotros.
No ser indiferentes al prójimo no significa resolver todos sus problemas, sino significa no dejar que su dolor y alegría pasen desapercibidos. Es extender una mano cuando es posible, es ofrecer una palabra cuando es necesario, es estar presente con el corazón, incluso cuando no hay mucho que hacer.
En cada persona que se cruza en nuestro camino, hay un mundo entero pidiendo ser visto.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento