No es mérito nuestro tener fe; es, sí, una gran responsabilidad. Porque esa fe, en medio de tanta confusión, es luz, claridad de la verdad. Y, porque "se cree con el corazón", el amor limpia la mirada para querer a este mundo como Dios lo quiere. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
La luz no hace ruido; simplemente brilla. Así también es, el testimonio silencioso de quien vive el amor en lo cuotidiano, sin esperar reconocimiento.
A menudo, ser luz es permanecer firmes en la fe cuando todo parece confuso, es amar cuando el egoísmo se impone, es confiar cuando el miedo intenta dominar.
Cristo es la Luz que nunca se apaga. Al acogerlo en el corazón, somos llamados a reflejar esta luz a los demás, especialmente para aquellos que caminan en el dolor, en la soledad o en el desánimo.
Que podamos elegir ser luz, con humildad, constancia y amor.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento