Para mirar dentro de nosotros. Habrá, por ejemplo, cosas que me están haciendo daño, o me preocupan.... Necesitan que las asumamos y le pongamos luz. Dios, que es "interior", nos ilumina. No tenemos por qué vivir a oscuras, a lo que vaya saliendo. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cuando nos recogemos, nos damos cuenta de que muchas inquietudes nacen de la distracción. El corazón, entonces reencuentra su rumbo. En el silencio, aprendemos a reconocer lo esencial y a confiar.
El recogerse es volver a la fuente. Es permitir que el amor de Dios nos reorganice por dentro, para que, al salir de nuevo al encuentro de los demás, llevemos paz y presencia.
Que el recogimiento no sea solo un momento, sino una actitud interior duradera. Que sea un caminar atento y enraizados en Dios.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento