Sobre todo, quienes nos consideramos creyentes, no olvidar nuestra parte más humana, conocernos, identificar lo que debe madurar en nosotros. Para que lo espiritual, lo religioso, se sustente sobre nuestra verdadera realidad, y no sea ficticio. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Los valores auténticos guían el modo cómo tratamos a los demás, especialmente cuando ellos no tienen nada que ofrecernos a cambio.
Es un llamado a la coherencia: actuar de la misma manera cuando nos observan y cuando nadie nos ve. Trabajar por los valores exige valentía, ya que a menudo significa ir contra la corriente del mundo, rechazar atajos fáciles y defender la verdad incluso cuando cuesta caro.
Los valores vividos con sinceridad generan confianza y alimentan la esperanza en un mundo más justo.
Trabajar por los valores es permitir que nuestras acciones hablen más que nuestras palabras, transformando la fe, la ética y el amor al prójimo en gestos concretos que dan sentido a la vida.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento