No que sea un pensamiento (los necesitados, hermanos/as nuestros) que nos atormente, pero sí que no deje de estar vivo en nuestro corazón. Así viviremos cerca del corazón de Dios, austeros con nosotros mismos y despiertos a la solidaridad. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Puedo permitir que el sufrimiento del otro no me sea indiferente. Dejar que su dolor toque mi corazón, y me impulse de la simple observación a la acción concreta, transformando la sensibilidad en cuidado hacia mi prójimo.
Hoy es el otro que necesita; mañana podría ser yo. Esta conciencia me hace más humilde y solidario.
Ser compasivo no se trata solo de dar algo material, sino de ofrecer presencia. A menudo, lo que más le falta al necesitado no es solo pan, sino alguien que lo vea, lo llame por su nombre y reconozca su valor.
La compasión es una forma concreta de amor. Nos acerca a Dios y nos humaniza, construyendo una sociedad más justa, fraterna y sensible al sufrimiento humano.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA MARZO DE 2026. «Levantaos, no tengáis miedo» (Mt 17, 7)
Pedro, Santiago y Juan suben a un monte alto con Jesús y allí ven la gloria del Maestro y oyen la voz del Padre que lo reconoce como Hijo....
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...
-
Oración de Chiara Lubich: Te quiero no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiera esta palabra, tampoco porque la fe m...