Pero no un amor cualquiera, sino un amor que tiene en cuenta que no somos perfectos, que necesitamos la mutua comprensión, el desprendimiento personal, la atención afectuosa... Nuestra unión será fuerte o frágil según sea el amor que ponemos. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
“En esto conocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros” (Jn. 13,35)La comunidad no surge solo de la proximidad física, sino de la disposición de cuidarnos unos de los otros.
Cuando el amor es el origen, la comunidad deja de ser simplemente un grupo de personas y se convierte en un lugar de encuentro, apoyo mutuo y crecimiento conjunto.
Es en el amor que se aprende que vivir juntos no es solo convivir, sino construir un sentido para existir.
Construir en el amor es saber que la comunidad no será perfecta, pero puede ser verdadera.
La comunidad se convierte en un signo vivo cuando es un espacio donde Dios se hace presente a través del amor vivido entre hermanos y hermanas.
Un abrazo,
Apolonio Carvalho Nascimento