"¿Dónde estás?", pregunta Dios a Adán, que se ha escondido, y me pregunta mí. ¿Esconderme por qué? ¿Será que atribuyo a El mis males (¡qué pena!), olvidando que solo acercándome a Él es como "todo puede contribuir a mi bien"? (P.M.)
Ya reflexionamos sobre esto hace unos días. Vamos a profundizar un poco más.
Estas palabras revelan una entrega total y sincera a Dios, mostrando un corazón lleno de amor y disposición para seguir su voluntad.
Podemos imaginar una conversación nuestra con Jesús, en la que Él nos pregunta: “¿Me amas?”
Nuestra respuesta debe ser la misma que la de Pedro: “Señor, tú lo sabes todo; sabes que te amo” (Jn. 21,17). Y podemos añadir: ¡Aquí estoy!
Entregarse a Dios es un acto de confianza, en el que ponemos nuestra vida, decisiones y caminos en sus manos, reconociendo su amor por nosotros.
Es aceptar que Dios sabe todas las cosas y tiene el control, sobre todo, incluso cuando no entendemos lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
Es buscar obedecer Sus enseñanzas, vivir de acuerdo a Su voluntad y poner Sus prioridades por encima de las nuestras.
"¡Aquí estoy!" implica renunciar al control y a la propia voluntad para decir como Jesús: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (cf. Lc. 22,42).
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA ENERO 2026. «Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)
En la Semana de oración por la unidad de los cristianos [1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el ...
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...
-
Oración de Chiara Lubich: Te quiero no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiera esta palabra, tampoco porque la fe m...