Las haremos, al menos para distinguir quien obra mal de quien obra bien. Pero aquí nos referimos al respeto que mostraremos por la igualdad de todos, más allá de su condición social, raza, sexo, religión, etc. Todos creados a imagen de Dios. (Padre Manolo Morales o.s.a.).
Cuando dejamos de hacer distinciones, ya sea por apariencia, estatus social, color, creencias o cualquier otro motivo, abrimos espacio para ver lo que realmente importa: la esencia de cada ser humano.
La verdadera grandeza del amor reside en reconocer el valor que hay en cada persona, sin juzgar ni comparar. Cada persona tiene una historia, un aprendizaje y un propósito únicos.
No hacer distinciones no significa negar las diferencias, sino aceptarlas como parte de la riqueza de la vida. Es comprender que todos somos diferentes, pero igualmente dignos de amor, respeto y oportunidades.
El amor cristiano tiene dos características básicas: amar a todos, es decir, sin hacer distinciones; y amar al prójimo como a uno mismo, que es la medida de la justicia.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA ENERO 2026. «Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)
En la Semana de oración por la unidad de los cristianos [1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el ...
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...
-
Oración de Chiara Lubich: Te quiero no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiera esta palabra, tampoco porque la fe m...