“Si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se los concederá. (Mt. 18,19)
Esta es la mayor importancia de llegar a un acuerdo, además de que, estar de acuerdo es fundamental para la convivencia armoniosa entre las personas.
El proceso en sí mismo puede significar renunciar a ciertas convicciones personales por el bien común, pero esto no significa perder la identidad ni la autonomía.
Al contrario, cuando se hace con respeto y honestidad, y con el deseo de amar a los demás, fortalece las relaciones y crea entornos de colaboración. Después de todo, el verdadero diálogo no se trata de ganar, sino de construir juntos.
El acuerdo que le agrada a Dios no es algo negociable, es el amor mutuo entre dos o más personas.
Donde hay amor, hay acuerdo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento,