“Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran.” (Rom. 12,15)
Consolar a quien está sufriendo es uno de los gestos más humanos que podemos ofrecer.
Secar las lágrimas de quien está en el dolor no significa simplemente extender un pañuelo, sino estar presente, escuchar, comprender y ofrecer apoyo.
A veces las palabras sobran; un abrazo, una mirada o un gesto, pueden transmitir más consuelo que cualquier palabra.
El dolor compartido se vuelve más ligero, y la presencia de alguien que se preocupa por este dolor puede ser el primer paso hacia la sanación emocional de quien sufre.
Podemos ver el sufrimiento del otro sin juicios, acogiendo su vulnerabilidad con respeto y compasión, haciéndonos uno con él.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA ABRIL DE 2026. «Quédate con nosotros, porque atardece» (Lc 24, 29).
Desencantados de los sueños, los proyectos y los momentos fuertes de los días transcurridos con el Maestro, los discípulos de Emaús vu...
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
¿No sería eso lo primero que tendríamos que hacer cada amanecer? ¿Y lo mismo al acabar el día? No es bueno descuidarlo, porque el peligro es...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...