Adherir al plan de Dios es una invitación a la entrega, la confianza y la transformación interior.
A menudo deseamos llevar nuestras vidas de acuerdo a nuestros propios planes, pero hay algo mucho más grande que eso, es cuando nos abrirnos a los propósitos divinos.
Seguir el plan de Dios significa cultivar la fe, buscar la sabiduría y actuar con amor y justicia. Es reconocer que cada uno tiene un llamado, un camino que puede llevarnos a la plenitud espiritual y personal.
Hace muchos años, tras preguntarme cuál era el plan de Dios para mí, comencé un camino de discernimiento que culminó en la clara manifestación de que lo que Dios quería de mí, era vivir el amor de forma radical.
Esta decisión me llevó a vivir una aventura divina que continúa hasta el día de hoy.
Todo lo que hago, todo lo que tengo, todo lo que soy, no es más que la realización del plan de Dios para mí.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
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