Con la llegada del cristianismo, compartir bienes se convirtió en una norma en las primeras comunidades cristianas.
No se trata simplemente de compartir bienes materiales. Implica mucho más que eso: compartir talentos, habilidades y conocimientos; y sobre todo, bienes espirituales. En resumen, es una comunión amplia. Significa dar y recibir, ofrecer los dones, pero también las necesidades.
Comparto mis bienes porque entiendo que mis posesiones no son exclusivamente individuales, sino que pueden servir a los demás, manteniendo el equilibrio entre mis necesidades y las de los demás.
Puedo compartir todo lo que tengo y todo lo que soy: es una donación completa, que tiene en el amor la posibilidad de la reciprocidad. Y por parte de Dios, con su providencia, la garantía del céntuplo.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
Entrada principal
PALABRA DE VIDA ENERO 2026. «Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados» (Ef 4, 4)
En la Semana de oración por la unidad de los cristianos [1] estamos invitados a concentrar nuestra atención en un tema en particular, el ...
-
Ha sido un persona con una ternura especial... una persona que amaba...una persona que deja una huella que no se borrará jamás para los qu...
-
EL GEN ROSSO - INTERNATIONAL PERFORMING ARTS GROUP nace en 1966 en Loppiano, una pequeña localidad en las colinas toscanas, cerca de Flore...
-
Oración de Chiara Lubich: Te quiero no porque he aprendido a decírtelo, no porque el corazón me sugiera esta palabra, tampoco porque la fe m...