"Con la mirada fija en Jesús crucificado y abandonado, podemos superar el desánimo y la flaqueza de nuestra voluntad, y siempre tendremos la valentía de reanudar nuestro camino, incluso después de detenernos o caer. Así pues, avancemos con perseverancia, con la mirada fija en Jesús crucificado y abandonado." Chiara Lubich.
Habrá situaciones en que necesitemos ayuda, y siempre hará bien sostenernos y animarnos mutuamente. Pero muchas veces el desaliento llega porque se ha enfriado la fe. Y sin fe, perdemos la brújula y ni nosotros mismos nos entendemos. (Padre Manolo Morales o.s.a.)
El desánimo suele llamar a la puerta cuando el camino se vuelve exigente, cuando las fuerzas parecen faltar o cuando los frutos tardan en aparecer. Pero es precisamente en estos momentos que se prueba la firmeza de la fe y la confianza en el amor de Dios.
No ceder al desánimo es recordar que la gracia que viene de lo alto sostiene cada paso, incluso cuando el camino es árido. Es aprender a mirar más allá de las dificultades y ver la mano de Dios que nos guía en silencio.
La esperanza no decepciona, porque nace de un corazón que sabe que la última palabra es siempre de la vida y del bien.
Perseverar, incluso en pasos pequeños, es una forma de victoria. Cada día, elegir levantarse y seguir caminando es proclamar, sin palabras, que la luz es más fuerte que las sombras.
Abrazos,
Apolonio Carvalho Nascimento
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